Las comunidades rurales tienen un papel fundamental en la generación y gestión de bonos de carbono. Cuando estas comunidades participan en proyectos ambientales, pueden acceder a beneficios como:
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Ingresos por la venta de bonos de carbono, generando nuevas fuentes económicas.
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Mejoras en infraestructura local financiadas por los recursos de proyectos sostenibles.
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Capacitación técnica y empleo, impulsando la conservación y manejo de recursos naturales.
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Fortalecimiento de la seguridad alimentaria, mediante prácticas agroecológicas.
Al integrarse en iniciativas de conservación y manejo sostenible, las comunidades rurales se convierten en protagonistas de la lucha contra el cambio climático, al mismo tiempo que aseguran un desarrollo más equitativo y resiliente.
